Por eso el miércoles gracias a la colaboración de unos papás realizamos pinturas rupestres.
Para ello utilizamos cacao, café, pimentón, cúrcuma y carbón.
Pintamos mamuts, bisontes, escenas de caza y plasmamos las huellas de nuestras manos para que cuando pasen muchos años otros niños sepan que aquí estuvieron aprendiendo y disfrutando unos auténticos croniñones.
